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Historia de la fundadora

Cómo una idea se convirtió en una aplicación de fitness real

Por Naomi Stiel · 23 de septiembre de 2026

KAVYLO empezó como una idea. Descubre cómo fue evolucionando hasta convertirse en una aplicación de fitness real para iPhone y Apple Watch.

Una aplicación parece algo muy concreto cuando ya está disponible en el App Store.

Hay pantallas, funciones, datos y actualizaciones.

Pero mucho antes de todo eso, KAVYLO era simplemente una idea.

Una idea que empezó con una pregunta bastante sencilla: ¿por qué los datos sobre entrenamiento, progreso, recuperación y nutrición suelen estar repartidos entre tantos lugares diferentes?

Quería crear algo que ayudara a conectar mejor esa información.

En ese momento todavía no sabía exactamente cómo acabaría siendo KAVYLO.

Empezar por un problema, no por una lista de funciones

Al principio es muy fácil imaginar todas las funciones que podría tener una aplicación.

Entrenamientos.

Progreso.

Nutrición.

Recuperación.

Apple Watch.

Objetivos.

Retos.

Comunidad.

Pero una lista larga de funciones todavía no es un producto.

La pregunta más importante era otra: ¿qué debería ayudar realmente a hacer o entender KAVYLO?

Poco a poco, la idea central empezó a quedar más clara.

KAVYLO no debía limitarse a registrar más datos. La aplicación debía ayudar a entender esos datos dentro del contexto del entrenamiento.

Convertir una idea en algo que realmente se pueda usar

Una idea puede cambiar muy rápido cuando empiezas a construirla de verdad.

Sobre el papel, muchas cosas parecen sencillas.

Dentro de una aplicación real, cada función genera nuevas preguntas.

¿Cómo debería funcionar?

¿Dónde debería aparecer?

¿Qué información necesita?

¿Qué ocurre si no hay datos disponibles?

¿Es realmente útil o simplemente interesante de desarrollar?

Poco a poco, una idea se convierte en muchas decisiones concretas.

Y es ahí cuando empieza a convertirse de verdad en un producto.

La primera versión no necesita hacerlo todo

Una de las partes más importantes fue aceptar que KAVYLO no podía incluir desde el principio todo lo que imaginaba.

Crear una aplicación también significa decidir qué puede esperar.

Algunas ideas se quedan para más adelante.

Otras cambian por completo durante el desarrollo.

Y algunas desaparecen cuando queda claro que complican la experiencia sin aportar suficiente valor.

La primera versión no tenía que ser la versión definitiva de KAVYLO.

Tenía que ser lo bastante sólida como para convertirse en un producto real y utilizable.

Crear, probar y cambiar

El desarrollo casi nunca sigue una línea recta.

Una función puede funcionar técnicamente y, aun así, no resultar cómoda de utilizar.

Una pantalla puede incluir toda la información correcta y seguir pareciendo demasiado cargada.

Una idea puede parecer imprescindible al principio y perder importancia cuando se integra con el resto de la aplicación.

Por eso, el proceso se volvió bastante repetitivo:

Crear.

Probar.

Observar.

Cambiar.

A veces eliminar.

Y volver a empezar.

KAVYLO sigue evolucionando de esa misma manera.

Cuando el proyecto empieza a sentirse como un producto real

Hay una diferencia entre desarrollar varias pantallas y construir una aplicación que funciona como un conjunto.

Las distintas partes tienen que empezar a conectarse.

El entrenamiento debe relacionarse con el progreso.

La actividad puede aportar contexto.

Los datos de recuperación tienen que poder interpretarse junto con el resto.

Apple Health y Apple Watch deben formar parte de la misma experiencia.

A medida que esas piezas empezaron a funcionar juntas, KAVYLO dejó poco a poco de sentirse simplemente como un proyecto.

Empezaba a convertirse en un producto real.

Puedes conocer más sobre cómo KAVYLO conecta diferentes áreas del entrenamiento.

Publicar cambia la forma de construir

Mientras una aplicación solo está en desarrollo, es muy fácil seguir cambiando pequeños detalles de forma indefinida.

Publicarla cambia esa situación.

En el momento en que personas reales pueden utilizarla, las decisiones dejan de basarse únicamente en lo que yo creo que puede ser útil.

El uso real, las preguntas y el feedback aportan un contexto diferente.

Eso no significa añadir cada función que alguien pide.

Significa entender por qué falta algo, por qué una función puede resultar difícil de utilizar o por qué una determinada parte de la aplicación funciona especialmente bien.

Una aplicación nunca está realmente terminada

El lanzamiento no fue el final del desarrollo de KAVYLO.

Fue más bien el comienzo de otra fase.

Una aplicación real tiene que seguir evolucionando.

Hay que corregir lo que no funciona como se esperaba.

Simplificar lo que puede ser más claro.

Decidir qué nuevas ideas merece realmente la pena desarrollar.

Y, a veces, eliminar cosas que antes parecían importantes.

Es un proceso continuo.

De una idea a KAVYLO

KAVYLO empezó como una idea sobre cómo conectar mejor diferentes partes del fitness.

Después, esa idea se convirtió en pantallas, código, pruebas, decisiones, cambios y, finalmente, en una aplicación que se puede utilizar.

El producto sigue cambiando hoy.

Y probablemente esa sea una de las partes que más me interesa de crear KAVYLO: una idea no se convierte en una aplicación mediante un único gran paso.

Se convierte en una aplicación a través de cientos de pequeñas decisiones.

Puedes leer más sobre mi historia como fundadora de KAVYLO.